El camino hacia la movilidad sostenible es largo y complejo, pero cada vez vamos dando más pasos en la buena dirección. El objetivo común que persiguen las distintas administraciones europeas es el mismo: reducir las emisiones contaminantes y lograr la neutralidad climática para mejorar la calidad del aire. Sin embargo, no se puede concebir igual la descarbonización de todos los tipos de vehículos: el transporte pesado tiene una casuística especial.

El transporte pesado representa una porción considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, lo que hace que su descarbonización sea un objetivo crucial en la lucha contra el cambio climático. Y, en cuanto al transporte pesado urbano, supone alrededor de un 10% del consumo de combustibles del total de la flota del transporte profesional.

A diferencia de los vehículos ligeros, los vehículos pesados a menudo requieren una mayor potencia y autonomía, lo que complica la transición hacia tecnologías más limpias. O, al menos, hace que esta deba ser concebida de una forma diferente. 

 

Diferencias entre la descarbonización del transporte pesado y el ligero

La descarbonización del transporte pesado tiene algunas diferencias significativas en comparación con otros vehículos más ligeros. Las más evidentes son:

  • Escalabilidad energética: los vehículos pesados requieren una cantidad de energía más elevada para mover cargas pesadas a largas distancias. Esto significa que las soluciones de energía limpia deben ser escalables para satisfacer estas demandas, lo que a menudo resulta más complicado que en el caso de los vehículos ligeros.
  • Infraestructuras complejas: la infraestructura necesaria para la recarga o repostaje de vehículos pesados también difiere de la requerida para los vehículos ligeros. La logística de implementar estaciones de carga o puntos de abastecimiento para camiones y buques en rutas específicas es un desafío adicional que debe abordarse para garantizar una transición fluida hacia tecnologías más limpias.
  • Costes de producción: la inversión inicial en tecnologías de movilidad sostenible para vehículos pesados es mayor que la de los vehículos tradicionales. Por otro lado, los costes de producción también aumentan, en la medida en que se necesita más cantidad de energía que en otro tipo de vehículos.

 

¿Qué alternativas se plantean para descarbonizar el transporte pesado?

Estamos en un momento en el que debemos interiorizar que la reducción de emisiones de carbono en el transporte pesado no es cosa de una única tecnología. Según el informe “La descarbonización del transporte pesado en España y Portugal”, son varias las alternativas que podrían agilizar este proceso:

  • Biogás. El volumen de vehículos pesados, especialmente en el ámbito marítimo, propulsados a gas, es muy significativo. Por ello, desarrollar una tecnología de biogás eficiente sería una importante solución que, además, se podría implementar de forma rápida, en estos vehículos.
  • Biocombustibles. Además del biogás, se está trabajando en distintos proyectos que tienen como objetivo la producción de biocombustibles fabricados a partir de residuos orgánicos y vegetales que podrían contribuir a una drástica reducción de las emisiones en este tipo de vehículos.
  • Combustibles sintéticos. Uno de los focos de atención mediática de los últimos meses ha estado en la petición que han hecho diversos países de la Unión Europea para que este organismo incluya a los e-fuels o combustibles sintéticos en la hoja de ruta para descarbonizar el transporte pesado. Concretamente, para descarbonizar el transporte por carretera.
  • Hidrógeno. El hidrógeno verde, producido a partir de fuentes renovables mediante electrólisis, tiene el potencial de impulsar vehículos pesados con cero emisiones. Los camiones y los buques propulsados por hidrógeno están siendo desarrollados como una alternativa prometedora, aunque la infraestructura de abastecimiento sigue siendo uno de los principales obstáculos actualmente.

 

¿Cuáles son las previsiones de cara a los próximos años?

La preocupación que han mostrado las distintas organizaciones de vehículos de mercancías y transporte pesado se aviva con el paso del tiempo. La necesidad de reducir las emisiones contaminantes es común a toda la sociedad, pero no todos los actores tienen las mismas condiciones en el juego. 

Promover tecnologías sostenibles para los vehículos ligeros no solo es más sencillo y versátil, sino que el único factor que interviene por parte de los usuarios es la concienciación con la sostenibilidad. 

En cambio, los vehículos de transporte pesado no gozan de tantas opciones de movilidad sostenible; de hecho, la que más peso está ganando hasta el momento entre los coches, la electrificación, no es suficiente en este sector.

Sin embargo, hasta ahora no ha habido una predisposición clara por la diversificación de tecnologías para descarbonizar el transporte pesado, tal y como piden las asociaciones. Sobre todo, piden que se apueste por tecnologías que ya están consolidadas y maduras, porque garantizan una seguridad muy necesaria para todos los profesionales que dependen del sector del transporte de mercancías. 

Una tónica que, además, no solo debería restringirse al transporte pesado. El desarrollo de diferentes alternativas sostenibles democratiza el acceso a la movilidad para todas las personas.