Quedan pocos días para una de las citas electorales más esperadas por muchos sectores, las elecciones al Parlamento Europeo. Uno de los sectores que aguarda con más interés es el del transporte y la movilidad, porque puede ser uno de los que más note sus resultados. Pero, ¿hasta qué punto pueden influir las elecciones europeas en la movilidad? Lo analizamos a continuación.

No cabe duda de que algunos de los grandes hitos registrados en la Unión Europea durante los últimos años tienen como protagonista al sector de la movilidad sostenible. De hecho, es uno de los pilares estratégicos en torno a los que gira la hoja de ruta de los distintos países que forman parte de este organismo. 

Ahora bien, ¿las propuestas y acciones se mantendrían si se produce un cambio de gobierno en Europa? Esta es una de las dudas que más surgen entre los profesionales del sector, para los que estas directrices suponen un cambio de paradigma en su modelo de negocio fundamental. 

 

¿Cuál ha sido la postura de la Unión Europea en materia de movilidad?

Empecemos repasando el contexto actual y analizando cuál ha sido la postura de la Unión Europea en lo que respecta a la movilidad sostenible. Hay que tener en cuenta la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo que planteó Europa, una hoja de ruta que marca qué acciones deben tomar los distintos países en los diversos sectores principales para conseguir la descarbonización completa en 2050. 

Por otro lado, la Comisión Europea también planteó la estrategia de movilidad sostenible de la Unión Europea, que tiene la década de 2030 como objetivo más cercano. Un plan que se ha trasladado a España en forma de la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030

Asimismo, otro de los anuncios que más polémica ha suscitado por parte de la Unión Europea es la prohibición de vender y matricular coches de combustión a partir de 2035. Si bien es cierto que la circulación no se prohíbe, se impone un gran veto a la venta y matriculación de vehículos en un período de tiempo corto, en el que una de las grandes dudas es si las opciones de movilidad sostenible estarán suficientemente desarrolladas como para que el fin de los vehículos de combustión sea viable.

 

¿Qué escenarios se plantean de cara a las elecciones europeas?

Las elecciones europeas cobran más importancia en este momento para sectores como el de la movilidad, porque pueden suponer un cambio de rumbo con respecto a las políticas y perspectivas planteadas hasta el momento. Como ejemplo, y tal y como recoge El Español, los dos grupos parlamentarios mayoritarios votaron de forma totalmente opuesta a favor y en contra del fin del motor de combustión.

Ahora bien, ¿significa esto que se vaya a retroceder en materia de movilidad sostenible? Desde ASTRAVE tenemos muy claro que la movilidad sostenible es el escenario común hacia el que debemos ir, pero quizá las elecciones europeas sirvan para replantear los plazos y los pasos que dar. Sobre todo, en un escenario en el que muchas alternativas de movilidad sostenible están en una fase incipiente de desarrollo, o no están todo lo maduras que deberían como para que sean alternativas reales y accesibles a todos los ciudadanos. 

Por otro lado, quizá las elecciones europeas sirvan para que haya una apertura de miras en lo que respecta a las tecnologías de movilidad sostenible que pueden ayudar a conseguir el objetivo de cero emisiones. Hasta ahora, la Unión Europea ha apostado casi exclusivamente por el coche eléctrico. Y, si bien esta es una de las opciones más importantes que habrá en el futuro, no debe ser la única. 

Solo con la electrificación no podemos alcanzar los objetivos de movilidad sostenible planteados. De hecho, ya hay naciones, como Países Bajos o Alemania, que han sido testigos de las limitaciones que hoy en día tiene la masificación de los coches eléctricos para satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos europeos. 

Sin embargo, esto no significa que debamos desechar la electrificación, sino que deberíamos abrir el abanico de tecnologías que contribuyen a hacer que la movilidad sea más sostenible. No solo a largo plazo, sino también a corto y medio plazo. Es decir, no nos conviene ser tan selectivos, sino impulsar diferentes tecnologías que hagan que los ciudadanos puedan elegir qué alternativa de movilidad sostenible pueden y quieren escoger. 

Este es, quizá, uno de los principales cambios de rumbo que necesita Europa para recuperar la competitividad sin renunciar a la sostenibilidad. De momento, habrá que esperar a que se conforme el nuevo parlamento europeo y ver qué decisiones toma en este sentido.