Una de las principales ventajas que ofrece la conversión de vehículos a GLP o Autogas es la posibilidad de reconvertir un coche en uno más sostenible dándole una segunda vida útil. Pero, ¿sabes por qué es tan importante esto, más allá de la posibilidad de conseguir la etiqueta ECO? En este artículo, te contamos las implicaciones de esta reutilización desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Para entender el contexto, no debemos olvidar que la Unión Europea ha prohibido la venta de coches de combustión a partir de 2035, estableciendo así un modelo de movilidad distinto al actual. En ese caso, ¿qué va a suceder con todos los coches que hoy en día se mueven con diésel o gasolina? 

 

El parque automovilístico en España: Cifras relevantes

A pesar de que la tendencia de compra de los usuarios va cada vez más encaminada hacia otro tipo de vehículos, lo cierto es que, en 2024, las cifras son las siguientes:

  • Hay 25,2 millones de turismos registrados en la Dirección General de Tráfico.
  • De estos 25 millones, 11,7 son propulsados por gasolina y 13,2 millones circulan con diésel. 
  • Es decir, el 98% de los vehículos matriculados en la actualidad son gasolina o diésel.

Siguiendo la lógica que lleva a la Unión Europea a prohibir la venta de coches de combustión tradicionales, el 98% de los turismos que hoy circulan por nuestras carreteras deberían dejar de hacerlo a partir de 2035. 

Esto implicaría que 9,8 de cada 10 coches actuales acabarían en el desguace, que es la ubicación a la que se trasladan los coches que dejan de ser funcionales. No obstante, el proceso de reciclaje de vehículos en España es obligatorio, y todos deben pasar por los centros autorizados en los que se debe reutilizar todas las partes que sea posible. 

Es más, el porcentaje de las piezas y componentes que se reciclan de los vehículos es muy elevado, superior al 95%. Sin embargo, siempre hay una parte, por pequeña que sea, que termina en el vertedero.

Ahora bien, ¿qué pasaría si el 98% de los vehículos en circulación se llevasen a estos centros autorizados para su desguace y reciclaje?

 

Dar una segunda vida útil a los vehículos es posible

Para responder a la pregunta que hemos planteado anteriormente debemos reflexionar y cuestionarnos si existe alguna fórmula que permita dar una segunda vida útil a los vehículos de forma que puedan seguir circulando sin emitir tantas partículas nocivas. La respuesta es que sí: la conversión a GLP o Autogas

La edad media del parque automovilístico español es de 14,9 años, una de las más altas de la Unión Europea. Sin embargo, muchos de los vehículos de 2010 se mantienen en buenas condiciones de uso, aunque son más contaminantes que los vehículos que se matriculan nuevos hoy en día. 

La adaptación a GLP es la alternativa perfecta para conjugar ambos mundos, puesto que es capaz de reducir las emisiones contaminantes en los vehículos y hacer que estos sigan circulando con una reducción de partículas nocivas emitidas considerable. 

Tanto que, incluso, muchos de ellos pueden obtener la etiqueta ECO gracias a la conversión a GLP, precisamente por reducir los niveles hasta los estándares que les permiten conseguir esta etiqueta. Concretamente, los coches gasolina posteriores a 2006 y los diésel posteriores a 2016 pueden obtener el distintivo ambiental ECO con la adaptación a GLP. 

 

Alargar la vida útil de los vehículos: la contribución a la economía circular

La conversión a GLP permite alargar la vida útil de los coches, en la medida en que estos siguen circulando contaminando mucho menos de lo que lo hacían antes. Por tanto, se incrementa su ciclo de vida útil y se reduce el número de piezas que se desechan por la paralización de los vehículos que pueden seguir siendo funcionales con la adaptación a GLP.

Es decir, es una forma de contribuir a la economía circular y a la sostenibilidad. La posibilidad de reutilizar vehículos con un sistema de propulsión menos contaminante y reducir el achatarramiento son dos pilares fundamentales de la economía circular. 

Además, la adaptación a GLP es una alternativa de transición, que permite reducir las emisiones contaminantes de los vehículos de forma inmediata mientras se siguen desarrollando las tecnologías de movilidad sostenible que se consolidarán en el futuro.